Volvió por la revancha

Diego Leonardi entró a la casa, pero ésta vez, convertido en “famoso”. Los participantes lo recibieron con una calurosa bienvenida aunque después admitieron que el ex presidiario no les cayó muy bien.

Un clima de entusiasmo se vio el sábado por la noche en momentos previos al ingreso del nuevo famoso a la casa. Bajo una noche fría y apostados en la galería, los “famositos” aguardaron atentamente la entrada del nuevo integrante.

El momento llegó pasadas las 22.30hs. del sábado, cuando Diego abrió la puerta y se dirigió a la casa lanzando un silvido. Todos en la casa se sorprendieron muchísimo al darse cuenta de que era él.

Quedaron paralizados y dijeron que se imaginaban que ingresaría cualquier otra persona pero jamás un ex Gran Hermano. Más tarde comentaron todos juntos sobre la alegría que les daba poder conocerlo en persona. Algunos lo tenían como “su preferido” en el juego anterior y no se privaron de decírselo.

Lo primero que dijo el ex presidiario ante la pregunta de cómo es que quedó seleccionado, fue “no lo sé ¡yo estoy más sorprendido que ustedes!, no puedo creer estar de nuevo en esta casa”. Así demostró su felicidad por ingresar de nuevo al lugar donde pasó casi cuatro meses encerrado.

Con quien pegó muy buena onda fue con Lissa. El le dijo “vos no sabés las veces que casi me peleo por vos” y quedaron en hablar en otro momento sobre el tema.

Mas tarde, pasado el “ameno” momento en el que se conocieron con Diego, un clima extraño comenzó a vivirse en la casa. Los más grandes sintieron desconfianza del nuevo integrante y dijeron que no les cayó muy bien. “Roña”, después de comentarle a Gran Hermano que estaba contento porque entró un hermano más a la casa, dijo que Diego es muy diferente a ellos porque “no sabe hacer nada, él sale de la casa y no sabe hacer nada” y que afuera “no es bien visto” por ser de donde viene.

Mariana, por su parte, dijo que conocerlo le dio una “sensación rara, no sé, me genera desconfianza” dijo, “yo lo que voy a hacer es quedarme monitoreando las 24hs”. Y continuó diciendo: “lo veo soberbio y creo que no tiene nada que ver” con nosotros.

Quien también habló de esa “sensación rara” es Pablo Tamagnini, quien dijo que “tiene algo en la mirada que no sé qué es”.

Mientras tanto, el ex taxista, comenzó a jugar y entabló buenas relaciones con Lissa. Charlaron animadamente en la sala, jugaron al pool y él no se privó de desplegar toda su seducción sobre la ex Bandana logrando “comprársela” como había pretendido antes de entrar.

Si bien a Diego se lo ve muy confiado en que su paso por el juego será un éxito, aún no sabe de la desconfianza que generó en algunos integrantes. Desconoce que, en realidad, no les cayó bien a los dos participantes con más experiencia y con mayor influencia dentro de la casa.

Esto deja expectativas de cómo se sucederán las cosas en los próximos días. ¿Diego logrará desplegar su “encanto” y conquistar a toda la casa o sólo pasará, inadvertido, como un participante más? ¿el apoyo que tuvo en el anterior ciclo “sumará” en este regreso a la casa o le jugará en contra? Ahora el juego está volviendo a tomar el “sabor” que la casa perdió después de la expulsión de Nino Dolce. Comienza una etapa, al parecer, muy “prometedora.”