Tarde de besos

Gastón y Eleonora retomaron aquel lejano idilio de los primeros días en la Casa. Primero fue en la habitación de los chicos, donde estuvieron acurrucados más de una hora, dando vueltas sobre la cama, abrazados y jugando a los besos como adolescentes que acaban de descubrirse mutuamente. En ese momento, Gastón le susurró: “estoy muy caliente”, a lo que su enana respondió con una sonrisa. Más tarde, el deseo los encontró en el living. Retomaron lo que había quedado inconcluso, pero luego de unos minutos de arrumacos, él dijo “no”, y Eleonora no tardó en levantarse.