Ojos bien cerrados

En la trasnoche el grupo entero se entretuvo de lo lindo con el juego verdad-consecuencia. El que no ligó fue Pablo al que le jugaron con malas artes. Esperaba un beso de cada una de sus compañeras pero los chicos se encargaron de aguarle la fiesta.

Besarse y tocarse es lo que más les divierte a los chicos y esta vez la excusa fue el famoso juego verdad-consecuencia. Para algunos fue un verdadero premio y para otros el calvario.

El callado Juan se dio el gustó de besar a cada una de sus compañeras. Allí las más zafadas fueron Mariela y Nadia, quienes desplegaron su arsenal de técnicas en cuanto a besos se refiere.

Pero para Pablo las cosas fueron diferentes y al final pagó alto precio por su prenda. Le vendaron los ojos y le prometieron que todas las chicas lo besarían y luego tendría que identificar a cada una.

El pibe de Vélez se salía de las casillas por vivir ese momento soñado, pero no esperaba lo que finalmente pasó.

Los chicos le tenían preparado un engaño, y fueron ellos mismos los que se encargaron de besuquearlo. Pero Pablo se dio cuenta al menos cuando fue el turno de DIego, ya que siento el pinchazo de su barba.

De todos modos lo tomó con filosofía y terminó riéndose de sí mismo, junto a sus compinches.