“Me cayó como una puñalada”

Sin dudas, Natalia no se esperaba la nominación. Se vio en sus ojos al enterarse por medio de Solita, y más tarde lo confirmó su llanto inconsolable. Cuando Gran Hermano la llamó al Confesionario para convencer al público de que la apoye, la juninense apenas pudo hablar y lo hizo con mucho dolor. “No me lo esperaba. Me cayó como una puñalada”, admitió. Con los ojos rojos de tanto llorar, buscó razones pero no las encontró: “Me duele que no sé en qué se basaron”, confesó, pero se mantuvo fiel a si misma: “No voy a cambiar en nada… porque soy así”, dijo por último.