Reconciliación y algo más…

Se aproxima la próxima expulsión y Pablo está preocupado por la posible salida de Alejandra de la casa. Diferenciando lo suyo con la cordobesa de una simple amistad, aclaró, siente que “la quiere mucho”. No obstante el galán duda bastante sobre las posibilidades de seguir la historia con ella afuera. “Me gustaría aprovechar todo lo que queda”, llegó a declarar en el Confesionario.

Además, la reconciliación agravó un poco los nervios. Tres días de enojos fueron suficientes para que Alejandra y Pablo dejaran de lado las diferencias y volvieran a estar juntos. Así fue como se encontraron en la cama y cambiaron frialdad por besos, caricias y movimientos que, según parece, implicaron algo más. Después se mimaron en la cocina y cuando el sol comenzó a calentar fueron a la pileta, donde no se despegaron un sólo momento. La mañana de amor culminó con una ducha compartida. Se pasaron jabón mutuamente, se besaron hasta cansarse y se escuchó más de un suspiro de placer.

Lejos de mostrar celos, los varones adoptaron inmediatamente a Javier y Maximiliano. Los nuevos participantes ya empezaron a mostrar sus personalidades. Maximiliano se acercó mucho a Silvina. Las insinuaciones fueron constantes, aunque la rosarina en ningún momento se hizo cargo. Javier, por su parte, se dedicó a limpiar a la vaca Margarita. De esta manera, logró achicar distancias con Roberto y Gustavo, los habituales encargados de esa tarea. Además, Javier ya se perfila como cebador oficial de mate.