La semana de los buenos modales

Chicos Gran Hermano 2 Argentina

Los primeros momentos del día, tuvieron el color del conflicto en la casa de Gran Hermano. Es que el bajo presupuesto ya afecta el ánimo de todos. En la sala de relax, Gustavo, Ximena, Roberto, Magaly y Pablo se molestaron con Carolina, Alejandra y Silvina por comer fideos a escondidas. El fierrero fue el más enojado. “Ya me imagino quién organizó y quien apoyó la idea”, disparó. “Si hoy ya estamos cagados de hambre, imagináte el viernes”, advirtió luego. Más tarde, en la mesa continuó la historia. “¿No comieron a escondidas?”, preguntó Gus. “No”, respondió la cordobesa, “comimos la mitad acá (en la mesa) y la mitad allá (en el pasillo)”, trató de explicar. “¡Turra!, las vimos allá y me pareció una actitud de mierda”, sentenció Gus.

Horas más tarde, Carolina no demoraba ni un minuto en la carrera por ganarse al público y quedarse en la casa. De esa manera, en una charla con Pablo disparó fuerte contra Ximena, una de sus rivales. “La Negra no puede sostener una discusión”, dijo la chica de Ezeiza. “Ella dice que es muy sincera y muy frontal, pero conmigo no fue frontal… hay actitudes de ella que me molestan”, se quejó Caro mientras acariciaba a Pablo con una cucharita. El bailarín estuvo de acuerdo con su compañera. “Acá caretea cosas boludas al pedo y me molesta cuando es egoísta”, agregó en sintonía con ella.

Luego, los chicos sabrían que por esta semana tendrán que hacer gala de buenos modales. Es que la semana de la cultura se instaló en Gran Hermano y si ganan la prueba, verán incrementado su presupuesto semanal en un 90%. La prueba tiene 6 etapas, y el grupo debe completar 5 para adjudicarse el triunfo. Ellas son: Dar el miércoles una clase sobre el 25 de mayo de 1810; completar el jueves un examen de geografía; esa misma noche comportarse con corrección en una mesa y utilizar adecuadamente los cubiertos; aprender para el día viernes una poesía en francés y leerla con pronunciación perfecta; levantarse todos los días temprano y arreglar el cuarto; y finalmente reducir la cantidad de malas palabras pronunciadas durante el día.