Primera prueba superada

Mientras tanto, y sin perder el tiempo, Luis avanzaba con el mismo tono. Así fue como intencionadamente despreocupado, disparó sobre Yazmín: “Estoy convencido de que si te hubiera conocido en otro lugar me hubiera enamorado de vos”. Yazmín pareció no darle demasiada importancia a las palabras de Luis, por eso él insistió. “Te lo digo posta, en este lugar no corresponde… Capaz que en una semana cambio de opinión”. La respuesta esta vez no tardó en llegar. “No jodas, porque a vos te están esperando afuera”, alertó.

Al despertar, la ducha fue nuevamente el lugar de encuentro. Aunque las chicas de Gran Hermano todavía se muestran con recatadas bikinis a la hora de bañarse, no parecen tener problemas para compartir el espacio. El primer día ya hubo duchas en pareja, y en un momento, el pequeño habitáculo llegó a albergar a tres personas. Pero durante el martes se llegó al récord: Magaly, Alejandra, Silvina y Carolina no sólo compartieron la ducha, sino que se dieron el lujo de bailar al ritmo que les regalaba Gran Hermano sin dejar de enjabonarse el cuerpo.

Por la tarde, Gran Hermano les dio a los chicos la primera prueba semanal. “El cubo, la pirámide y el tiempo”, fue el título del nuevo desafío, y consiste en armar figuras geométricas con distintos elementos. Claro: no tienen todo el tiempo del mundo para hacerlo. Gran Hermano les entregó un reloj de arena de una hora, que debe estar funcionando en forma constante 9 horas por día. Ese reloj debe utilizarse también para medir la media hora de que disponen por turno para armar tanto el cubo como la pirámide. Se organizaron en tres equipos, y aunque hubo algunos contratiempos, no tuvieron problemas en ensamblar las figuras indicadas. Apostaron el 50% de su presupuesto semanal, y ahora sólo deberán estar atentos al reloj para terminar de ganar la prueba.

A los chicos no les gusta pasar demasiado tiempo sin hacer nada. Por eso, cuando superaron la primera parte de la prueba semanal, y no tenían ninguna actividad programada, decidieron jugar al juego de la silla. Gran Hermano accedió a su pedido de ponerles música, y al ritmo de El ritual de la banana y otros clásicos de Los Pericos, los participantes dieron rienda suelta a la diversión. Ximena fue la ganadora, pero todos juntos decidieron festejar en el patio. Descorcharon el champagne que les quedaba y comenzaron a bailar al ritmo de la música que les regaló Gran Hermano. En un momento, Silvina, Magaly y Alejandra bailaron subidas al lavadero en forma insinuante, lo que despertó la locura de Máximo y Pablo. “La rubia es mía, la morocha es tuya”, dijeron en broma pero llenos de ilusiones.