Lluvia de amores

Gran Hermano 2 74

Domingo de lluvias y charlas en la casa de Gran Hermano. Quizá porque fueron bastante predecibles, las nominaciones no causaron demasiadas reacciones entre los chicos. El problema, más bien, son los nuevos amores en la casa.

Desde que Pablo se acercó a Alejandra, las relaciones en la casa cambiaron bastante. Pero el que más cambió fue el propio Pablo, que ya no tiene la misma actitud que tenía hacia las otras chicas del grupo. “Estás en pelotudo. Cambiaste en dos días”, le recriminó Magaly cuando pudieron estar solos. “Ya se me va a pasar”, fue lo único que pudo responder Pablo. “No te veo bien. No estás pilas. Y vos no sos así”, siguió diciendo ella. “No, es verdad, no estoy contento. Pero no quiero hablar de eso”, se defendió él. Parece que su relación con la cordobesa le cambió el humor al bailarín.

Pero aunque la pareja de la casa concentra toda la atención, hay otros que no se dan por vencidos. Gonzalo volvió a la carga con Yazmín. “¿Por qué viniste acá sola?”, le preguntó, mientras ella miraba caer la lluvia. “¿Vos nunca tuviste ganas de estar solo?”, respondió Yaz, y el silencio volvió por un rato.

Después, el cantante de la casa volvió a la carga: “Yo a la gente la busco por lo de adentro, lo más lindo de la persona es el alma”, dijo, casi recitando alguna canción de Luis Miguel. “Tal cual”, repetía Yaz como para seguir la charla. “Y cuando querés a alguien, lo sentís adentro. Te pasa algo que no podés explicar”, siguió Gonzalo, queriendo acercarse un poco más. Parece que no se da por vencido, y anoche aprovechó la lluvia para acercarse a Yazmín.

Y acorralados por la lluvia como estaban, Pablo y Gustavo necesitaban hacer deporte. Por eso, y quizás recordando sus tiempos mozos, comenzaron a apilar almohadones en un sector del living, y se dedicaron a improvisar un deporte doméstico: salto en alto al sillón. El primero en probar fue Gustavo, pero no tuvo suerte. Después, Pablo hizo un salto perfecto, y al instante quiso aumentar la altura. Practicaron por un rato, pero ninguno de los dos demostró mucha pericia.