Se ha formado una pareja

El día del primer beso en la casa empezó mal. Si alguno de los televidentes pensó que iba a tener a partir de ahora un ballet estable en Gran Hermano, deberá conformarse con los pocos minutos que duró la prueba de esta tarde, en la que los chicos perdieron el 30 por ciento del presupuesto apostado. Salvo Gustavo, que con una infección urinaria quedó al margen, los otros diez participantes se dividieron en dos grupos, e intentaron imitar la coreografía del video que les proporcionó la producción. A pesar del esfuerzo, los chicos cometieron una gran cantidad de errores y Gran Hermano los reunió en el living para darle la mala nueva, que ya era sospechada por varios de ellos.

Por la tarde, Carolina se cansó y decidió hablar con Máximo. “Me enteré de que andás diciendo boludeces, y prefiero que me las digas a mí”. Esa fue la primera frase en la sala de relax, mientras Máximo la escuchaba atento. “Decís que yo domino a algunas personas… cosas así”, insistió ella. “No, te llegó mal la información”, empezó a defenderse Maxi. “Me imagino de dónde te llega eso, pero responde más a los fantasmas de esa persona”, siguió diciendo él, en alusión a Ximena. “Yo no hablo mal de nadie, y si quiero hablar mal, lo hablo primero con esa persona”, terminó de aclarar. “A mí me molestó que de un momento a otro me hiciste un vacío enorme, y me gustaría saber por qué”, contraatacó Maxi. Después de un largo monólogo, él logró revertir la situación. “Me molestaron algunas cosas, pero en un punto dejé que me influenciaran”, reconoció ella, para después pedirle disculpas. “Igual, jamás barajé la idea de nominarte”, lo tranquilizó Caro. ¿Falsa alarma?

Alejandra cada vez gana un poco más de terreno. Y después de las nominaciones, Pablo pareció un poco más libre para dejarse llevar por lo que siente. En el sofá, y en lo que fue un acercamiento muy lento, llegaron las primeras caricias entre Córdoba y el galán de la casa. Al principio, Silvina miraba desde otro sillón, en el living. Después, encontró alguna excusa para irse. Aunque fue por corto tiempo, y Alejandra no terminaba de soltarse, quedó claro que no se trataba de un acercamiento casual. Al final, Gustavo comenzó a hacer chistes al lado de la pareja, y ellos tuvieron que separarse.

Sin embargo, la distancia no duró demasiado. Lo cierto es que con las cosas dichas y las primeras caricias de ambos lados, el galán y la cordobesa decidieron convertirse en la primera pareja de Gran Hermano. Así fue como después del baile de la noche de nominaciones, sellaron su atracción con un beso, que después fue también abrazo y caricias. Ninguno de los dos se acordaba de que ese mismo día habían perdido la prueba semanal.