Amanecer de un día agitado

Gran Hermano 2 Argentina

El primer día en la casa demostró que Gran Hermano es una experiencia inagotable. Los chicos no dejaron su excitación, y casi no durmieron después de ingresar a lo que será su hogar por los próximos meses. El primer encuentro cercano ocurrió entre Pablo y Carolina, que apenas entraron al patio, quisieron conocer la sala de relax. La pareja inspeccionó un rato las maderas del pequeño salón, y prometió hacerse masajes cuando la temperatura lo permita.

Tardaron un poco en conocerse, pero la confianza llegó enseguida. Gonzalo sorprendió a todos con su voz, y prometió componer alguna canción para el programa. Gustavo recibió algunos halagos, y muchas cargadas de las chicas: para ellas, su cuerpo es ideal para el trabajo de taxi boy. Además Gustavo contó que entre sus amistades cuenta a Ciro, cantante de Attaque 77, a quien no pudo saludar antes de entrar a la Casa. Las chicas se presentaron de a una, pero la situación evolucionó en medio de un griterío generalizado. Después, la fiesta siguió con champagne música y comida hasta el amanecer del domingo.

Por la mañana, la nota la dio Margarita: según Máximo, la vaca de la Casa derramaba lágrimas de angustia. “No puede ser que una vaca llore. A no ser que le digan que mañana debuta en Mataderos”, fue su reflexión.

La primera comida fue bastante elaborada: se trató de ñoquis de papa, con una salsa hecha a base de carne picada y tomate. De a poco se fueron acercando a la mesa, y el último en llegar fue Pablo, que había pasado una muy mala noche.

Por la tarde, y con la excusa de hacer que Gonzalo cantara alguna canción, todos decidieron producir todo el sonido posible con ollas, sartenes y todo metal que estuviera al alcance de la mano. El que mejor llevó el ritmo fue Gustavo, y Pablo, que emergía de una noche de excesos, fue el que más sufrió el volumen de los golpes.

Al anochecer del domingo, todos se juntaron cerca de la pileta para hablar de sus impresiones sobre los antiguos ocupantes de la Casa: hablan de lo bien, o mal que jugó Gastón, según las opiniones. Pero el recuerdo de Gustavo Jodurcha le da la posibilidad a Máximo de hacer una confesión: tiene un hijo de 10 años, del que hasta ese momento no había hablado. Las discusiones no tardan en llegar, y algunos de los chicos advierten que si siguen así, no les van a quedar temas de conversación para cuando termine el programa.

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