Una noche juntos

Natalia y Santiago ya recorrieron todos los rincones de la casa. Se hicieron mimos en cada sillón, silla y metro cuadrado de alfombra, y la relación parece ir viento en popa. El problema parece ser que Natalia no está dispuesta a avanzar más allá. No olvida la presencia de las cámaras, y a pesar de la insistencia de Santiago, no da el brazo a torcer. Entre baile y baile, y después de haberse quedado pegados con besos cuando les tocó la música lenta, Natalia y Santi descansaron buena parte de la noche durmiendo en la misma cama.