Máximo Sacca / Biografía

Para un hombre que viajó por todo el mundo, fue jugador profesional de squash, actuó en obras de teatro en España, escribe mucho, trabaja como gestor independiente y comenzó la carrera de Derecho a los 29 años, Gran Hermano es un desafío que no se puede dejar pasar. Actualmente Máximo tiene 31 años y se siente tranquilo de entrar a la Casa, ya que no tiene una novia a quien extrañar ni nada que se interponga entre él y su nuevo objetivo. Las chicas con las que sale lo podrán esperar, imagina. A cambio, la popularidad lo acompañará la próxima vez que lo vean.

Si bien no tiene ninguna carencia material, es en su interior donde Máximo admite que algo está faltando. “Después de dos años de vueltas y sin un objetivo claro es que llego a Gran Hermano”, cuenta tranquilo. A pesar de su gusto por la acción, nunca le ha restado lugar a las relaciones afectivas. Su familia, que está compuesta por sus padres y dos hermanos analistas de sistemas, le inculcó de chico que la felicidad no se encuentra en la superficialidad de las cosas materiales. Máximo “adora” a sus amigos y no deja de repetir que es una persona “hipersensible” ante los problemas de los que lo rodean, lo que seguramente influirá en la relación con sus nuevos compañeros.

Los deportes lo acompañan desde chico. Después de pasar por algunas inferiores de fútbol, una lesión lo obligó a buscar nuevos horizontes, y allí fue cuando conoció otro de sus amores: el squash. Rápidamente se convirtió en revelación argentina, y unos años después viajó como profesional a Estados Unidos y Canadá a jugar a ese deporte, que también le dio la oportunidad de conocer otros países y mucha gente.

Actualmente Máximo trabaja como gestor independiente, lo que le permite tener un buen pasar, aunque no alcanza para evacuar sus inquietudes laborales. Por eso está en segundo año de Derecho, en busca de un título que le permita conocer otras posibilidades profesionales. Si le dieran a elegir, sugiere en broma que la profesión que más le gusta es la de ser campeón mundial de box; lo que menos le gustaría es ser oficinista.

En los ratos libres que le dejan el trabajo y el deporte, Máximo aprovecha para leer y escribir mucho. Se autodefine como una persona natural, que no se anda con vueltas. “Soy un tipo simple, me gustan las cosas simples, y necesito que los demás confíen en mí, me quieran y me respeten como soy”, confiesa seguro de sus palabras. Veremos cómo le cae su simpleza a los otros habitantes de la Casa. Y si obtiene de ellos el respeto que espera.