Pato abandonó la casa

Patricia Villamea Gran Hermano 1 ArgentinaLa cordobesa cumplió con su promesa tantas veces hecha y dejó voluntariamente la experiencia de Gran Hermano. Durante la emisión del programa y mientras Lorena estaba por dejar la casa, Patricia entre lágrimas le dijo a Soledad Silveyra que ella también se quería ir. Así, después de la expulsión de Lorena, Pato salió de la casa. “Córdoba” tuvo tres minutos para despedirse de sus compañeros, quienes la acompañaron con sus aplausos hasta que cruzó la puerta. Afuera la esperaban su padre y su novio “el Omar”, quienes la recibieron muy cálidamente.

Otra vez se quiso ir la cordobesa

Patricia Villamea Gran Hermano 1 ArgentinaComo ya había pasado una vez en Gran Hermano, Patricia, la cordobesa, amagó nuevamente con irse voluntariamente del programa, luego de ser nominada por sus compañeros como una de a las dos candidatas a salir de la casa. Patricia se vio muy afligida durante la emisión del programa del sábado, y tras conocerse los nominados, quedó con la mirada perdida y llena de lágrimas. Luego de recibir el apoyo de sus compañeros, se recluyó en el jardín, donde se quedó largo rato pensando. Más tarde, como si hubiera tomado una decisión definitiva, se dirigió a su pieza y comenzó a guardar lentamente algunas de sus cosas. Pero finalmente, al igual que la vez anterior, habló con la psicóloga y prefirió quedarse.

Patricia y Lorena nominadas

Patricia y Lorena resultaron nominadas por sus compañeros para abandonar la Casa el próximo sábado. Según el sistema, cada participante tuvo que votar a dos concursantes. El primero, recibió dos puntos. El segundo uno. De esta manera, las dos que recibieron más votos fueron Patricia Villamea, “Córdoba”, como la llaman en la Casa y Lorena González, oriunda de Santa Cruz. La “Cardone” siempre fue resistida en el grupo. Patricia no tuvo ese perfil, pero sus constantes desequilibrios emocionales marcaron la tendencia en el voto.

Gustavo y Pato, muy cerca

Gustavo Jodurcha y Patricia Villamea Gran Hermano 1 ArgentinaAsí continuó la historia de la casi autoexpulsión de Patricia. En la habitación de los chicos la protagonista del primer gran drama de Gran Hermano tuvo una charla íntima con Gustavo, en la que desnudó los sentimientos que la hicieron evaluar la posibilidad de abandonar la Casa. Gustavo, que estaba allí para consolarla y escucharla se mostró más afectado por la inminente postulación de los primeros habitantes a expulsar, y Pato no dudó en tomar su mano y brindarle cariño.

Pato quiso abandonar

Patricia, la cordobesa, estuvo a punto de dejar la casa de Gran Hermano. Afligida por la decisión inminente de postular a algún compañero para ser expulsado, Pato anunció que no podía soportar eso y agregó: “prefiero irme cuando todavía estamos todos”.

Todo el día y dos largas charlas con María Inés Chaves Paz, la psicóloga de Gran Hermano, fueron necesarias para hacer reflexionar a la participante. Finalmente, Pato contó su decisión sin dar demasiadas explicaciones: “hablé con María y fue muy cálida… Sí, me quedo”.

Patricia y un momento de tensión

Hasta el momento, Patricia se muestra como la más sensible del grupo. Ayer por la tarde, no soportó la tensión y fue corriendo al confesionario para descargarse. Ella no soportó que Lorena -la Cardone, como le dicen en la casa- haya maltratado a Gastón. Lorena había insinuado que iba a votarlo para que se fuera del programa.

“Me afecta que traten mal a la gente, y Gastón es muy chico…”, dijo entre llantos Patricia. Después de más de 10 minutos en la cabina de confesiones, Patricia se calmó un poco y aseguró que tiene que ser más fuerte.

Llegada, pileta y champagne

Una cena fría esperaba anoche a los nuevos habitantes de la Casa de Gran Hermano. Después participaron de un brindis general por la futura convivencia. El champagne animó el ambiente, y todos entregaron un regalo a cada uno de sus compañeros: en los paquetes que repartió Natalia había unos pequeños ángeles para alimentar la suerte. Martín pensó en gomitas para el pelo y hebillas para las chicas.

Pero la sorpresa fue el regalo que preparó Patricia: pidió a todos que abrieran su paquete al mismo tiempo, para descubrir una petaca de fernet. “En Córdoba es típico, y yo no podía estar sin mi fernecito”, confesó. Después fue tiempo de la pileta: primero todos mojaron sus pies tímidamente, pero Verónica no tardó en zambullirse para iniciar con un buen baño la primera noche en la casa.