Fernanda es la segunda expulsada

Por segunda vez, el público tuvo la palabra. Y la decisión fue apretada: por un 43% María Fernanda Zapata fue la segunda expulsada de la tercera edición de Gran Hermano. La asistente social vio de esta manera como culminó su sueño. Entró a la Casa con la idea de dejar atrás una vida atormentada, tal como habló varias veces con Analía, la persona con la que sintonizó dentro del juego de manera inmediata. Y estuvo bastante cerca de Diego, aunque sin pasar a mayores.

Fernanda, y los nervios del Día D

Luego de la fiesta del mediodía en la pileta, Gran Hermano le dijo a los nominados que tenían sus valijas a disposición en la despensa de la Casa. Allí fue cuando Fernanda salió al jardín a tomar sol. Analía, presintiendo la angustia de su amiga, se acercó a ver que pasaba y en ese momento la asistente social rompió en llanto. “Tengo miedo de salir de acá y no ser feliz”, confesó. Su amiga la cajera, consolándola, le dijo: “Afuera no nos va a parar nadie”.

Fiesta, regalos y lágrimas

Así como el día de su cumpleaños había empezado mal y en soledad, la noche terminó perfecta y en compañía. Gran Hermano y los chicos armaron una fiesta para Fernanda en la que no faltó nada. Mientras la asistente estaba en el confesionario, sus compañeros llenaron el living de guirnaldas y globos, y repartieron bonetes, pitos y matracas para todos. Al salir, Fer se encontró con la sorpresa, que incluyó un ramo de rosas, ositos de peluche y tarjetas de su gente querida. La asistente se emocionó y después dio rienda suelta al baile junto a todos su compañeros. Hubo cumbia, salsa, trencito y actuaciones. Lo que se dice una fiesta inolvidable.

Sorpresas para Fernanda

Luego que los integrantes de la Casa “amanecieran” a media tarde, Gran Hermano llamó a Fernanda a la Sala de Intimidad y Misterio. La asistente social imaginaba que el motivo sería su cumpleaños. Pero su cara de sorpresa fue mayúscula al encontrar, en ese lugar, a su perra Valentina, de la que habló muchísimo durante estos días. Posteriormente, Fer charló con su amigo Marcelo, y dispuso de media hora para disfrutar de la compañía de la pichicha. Tantos regalos y sorpresas quizá la hagan olvidar de la nominación que tan fuerte le pegó el martes a ella y a sus cuatro compañeros.

La mitad de la Casa, nominada

Fernanda, con 8 unidades, fue la que más votos cosechó. Le siguieron Mauricio, Viviana y Diego con 7. Y Pablo, que tuvo menos votos, se suma al grupo por haber participado del voto cantado. El juego se puso caliente, y muchos van a cambiar su manera de relacionarse dentro de la Casa. Mauricio y Viviana siguen acercándose como aliados, mientras que Fernanda y Diego comparten sus penas.

Seguí leyendo “La mitad de la Casa, nominada”

El drama de Fernanda

Aunque a menudo se la vea reír, la asistente social también sufre. Y el tema que la hace quebrar casi siempre es su padre. En una charla con Analía, Fernanda contó el drama que tanto le duele. Resulta que su padre tuvo un accidente y estuvo mucho tiempo internado al cuidado de su madre. Pero al salir, la dejó y se fue con otras mujeres. Fer no lo vio más y lo ubicó recién muchos años más tarde. En lugar de lo que imaginaba, se encontró con “el cartonero Báez” y además supo que tenía varios hijos que ella nunca había conocido. Por eso, cada vez que recuerda, la asistente social sufre. Y no es para menos.

Fernanda y Diego cada vez más juntos

La asistente social ya no se preocupa en ocultar lo que siente por el hombre de la Fuerza Aérea. Cada vez pasa más tiempo junto a él y lo trata de tentar con diferentes juegos de seducción, como los del jueves en la pileta. Por la noche bailaron de la mano en la fiesta de disfraces y en el juego Verdad-Consecuencia no se anduvo con vueltas cuando le preguntaron por Diego. Lo definió como “un hombre” con todas las letras y más tarde admitió que “es distinto a los demás”. Mientras tanto, él le dice que no sabe cómo manejar su relación de afuera.