Arrepentido, pero enojado

El deportista es un hombre cambiante, qué duda cabe. Y así como pasó de la furia al arrepentimiento, de la agresión al perdón, ahora también pasó del agradecimiento al enojo. Al hincha de River no le alcanzó con que Gran Hermano solo lo sancionara con la nominación -cuando varios de sus compañeros pensaron que sería echado-, y más tarde en una conversación con Pablo, se quejó de la situación por la que debe pasar: “No lo entiendo, es injusto”, repitió una y otra vez. ¿Se habrá olvidado, el hincha de River, de su rapto de furia?

Edu y Romi: la historia de nunca acabar

Debido al intenso calor, casi todos los chicos pasaron este jueves por la pileta de la Casa. Pero los que más tiempo pasaron en el agua fueron Eduardo y Romina, quienes estuvieron juntos como si el día de furia del deportista no hubiese existido. Tanto es así, que ambos se aislaron prácticamente del resto, a excepción de un pedido de cigarrillos a Natalia. Inclusive, realizaron planes de salidas para cuando termine el juego. ¿La reconciliación será definitiva, o pronto habrá otra pelea? Para muchos, pensar lo segundo no es nada descabellado…

¿Qué pensarán afuera de su reacción?

Luego de conocer su nominación, Eduardo y Romina tuvieron una charla sobre la sanción de Gran Hermano. “Pensamos que hoy te echaban del programa”, señaló Romi. “Lo que me importa es saber cómo lo tomó la gente afuera”, comentó Edu. “Van a pensar que metieron un loco en la Casa”, completó. “A vos te tiene que importar lo que yo pienso”, le dijo Romi, antes de besarlo.

Eduardo y la furia

El año no comenzó bien para Eduardo. En los primeros minutos del 2003, y ya con varias copas de champagne en la cabeza, el deportista se vio envuelto en una situación confusa. Las chicas decidieron tirar a Pablo y a Edu a la pileta, cuando ellos hacían un strip tease. Claro que lo que no calcularon las niñas fue que Edu tenía cigarrillos en su pantalón. Visiblemente enojado, buscó paquetes de cigarrillos de las chicas, y comenzó a tirarlos a la pileta. Trataron de detenerlo, y la cosa terminó con insultos para Romi y una copa de champagne estrellada contra el suelo. Y, por supuesto, con la sanción.

“Te amo tanto que me lastima”

Dicen que el amor y el odio son dos caras de la misma moneda. Y Eduardo parece estar confirmándolo día a día. Esta vez, el deportista se puso celoso porque Romina estuvo varias horas cortándole el pelo a Pablo. “Me estás cachando, no puede ser real”, lo cuestionó ella. “¿Por qué no te diste cuenta antes que en esta casa hay alguien que te gusta más que yo?”, insistió el hincha de River. “No disfruto tus celos, me parecés un pendejo”, respondió ella enojada. Sin saber qué decir, él argumentó: “Te amo tanto que me lastima”.

Pelea y reconciliación

La pelea fue al mediodía: Romina se enojó con Eduardo porque el riverplatense había posado sus ojos en el trasero de la publicista. Discutieron fuerte, y cada uno se fue por su lado: Romi a tomar sol y a la pileta, Edu a la Habitación de los Reyes. Como era de esperarse, la reconciliación vino a la tarde: “No puedo creer que no le pueda mirar el c… a mi novia”, dijo Edu. “Es que no me gusta mi c…, como tampoco me gusta no tener t….”, le contestó Romi.

Ya hablan de casamiento

Los tiempos en la Casa se aceleran, como las emociones según los que estuvieron allí dentro. Al menos esto se deduce de las charlas de Eduardo y Romina, quienes no tuvieron empacho en hablar de su próximo matrimonio. “Cuando nos casemos vamos a la casa esa que yo tengo”, le propuso el deportista a su novia. Lejos de las actitudes distantes de un tiempo atrás, ella estuvo de acuerdo. “Para mi es muy importante decir que me quiero casar con vos”, resaltó el hincha de River, quien se comprometió a trabajar duro para poder mantener a su futura esposa.

Navidad en Gran Hermano

La Navidad también llegó a la Casa de Gran Hermano. Y ninguna de las tradiciones quedó afuera: además de los regalos de los familiares, los fuegos artificiales y la consabida cena navideña con brindis incluido, se sumaron algunas sorpresas. De a uno, cada uno de los participantes fue recibiendo el saludo de sus familiares. Emocionados reencuentros por televisión que llenaron de lágrimas la Casa. Quizá la más emocionada fue Viviana, que recibió un saludo de su padre desde España, al que no veía desde hacía muchos años. La morocha sí que vivió una Navidad especial.