Diego abandonó la Casa

Parafraseando a John Lennon, el sueño terminó para él. Por un amplio margen, la gente decidió que Diego Torales abandone la Casa de Gran Hermano. En un principio uno de los personajes más discutidos del juego por algunas de sus actitudes, callado, con el paso del tiempo Diego se fue integrando a la convivencia del grupo, pero no fue suficiente. Afuera empezará, no caben dudas, una nueva vida.

Las cábalas de los nominados

La primera vez recibió la mañana al sol para disfrutar de su posible último día desde temprano. La segunda vez hizo lo mismo, pero para llamar a la suerte que lo había acompañado en la nominación anterior. Lo cierto es que en ésta, su tercera nominación, Diego echó nuevamente mano de las cábalas y volvió a recibir el día D en el jardín. Por su parte, Natalia, basándose también en el azar, se quedó tranquila en su cama, tal vez pensando que la tercera es la vencida, aunque el caso de Vivi, que fue nominada tres veces y aun sigue en la Casa, demuestre lo contrario.

Los dos nominados, sin palabras

Coincidieron en el living durante la tardecita, pero no hubo diálogo. Los dos nominados (Natalia y Diego), más uno que estuvo cerca (Pablo) estuvieron sentados casi al lado, pero con actitudes diferentes. Mientras que el hombre de la Fuerza Aérea estaba con la mirada perdida y pensativo; la juninense, de mejor ánimo, se dedicó a masajear la espalda del hincha de River Plate.

¿Dónde está mi compañerita?

Los efectos de las nominaciones fueron dispares. Así como Natalia se tomó la noticia con naturalidad, Diego se sintió algo molesto. En el Confesionario, dejó todo librado al más allá: “Dios quiso que entre y Dios sabrá cuando tengo que salir”, le dijo a Gran Hermano. Pero después, en una charla con Vivi, sacó a relucir su enojo. “Aflojen un poco, apunten los dardos para otro lado”, pidió, aunque entendió las razones de su nominación: “Romi está con Edu, Pablo con Nati, después vos Mati, Mauri y Carlita. Y yo estoy un poco en el medio. Es como ir al colegio y estar sentado solo en el banco”, analizó.

El papá de Diego, veterano de guerra

Uno de los pocos protagonistas del mediodía de hoy fue Diego. Mientras los demás dormían, el hombre de la Fuerza Aérea cocinaba, y mientras tanto charlaba con Mauricio. Allí salió el tema de la familia, y de la profesión elegida por su padre. “Mi papá estuvo en la Guerra de Malvinas”, le comentó al skater. “Mucho no le gusta hablar del tema, pero sé que actuó bien, porque es un señor”, completó. “¿Y le bajaron a algún compañero?”, quiso saber Mauri. “Sí, y fue una cagada. Imaginate: ahí se conocen todos. Son cinco años de estudio en la escuela, y después se siguen viendo”, señaló Diego. Un detalle desconocido casi para todos.

Dicen que soy aburrido

“Me siento solo”, le confesó Diego a Carla. La cantante, acostumbrada a escuchar, quiso ayudarlo. “¿Por qué será? Por ahí vos lo sentís pero no es tan así”, le sugirió. “Sí, no es que me aíslen”, coincidió el hombre de la Fuerza Aérea. “¿Por qué será?”, insistió ella. “Acá a todos nos cuesta estar. En ese poco tiempo uno la trata de pasar lo mejor posible. Entonces te acercás a los más divertidos. Y, la verdad, yo estoy más para la charla seria. Uno se acerca al que le trae alegría”, analizó Diego. Para consolarlo, Carla echó mano de varias de sus frases hechas. Pero no alcanzó: para el hombre de la Fuerza Aérea el diagnóstico ya estaba cerrado.