Analía fue expulsada de la Casa

Por un indiscutible 70% de los llamados recibidos, el público decidió que Analía Barrios, la cajera de Banfield, sea la que abandone esta vez la Casa de Gran Hermano. Con su partida, sin dudas hay una vencedora: Viviana Colmenero, que no sólo sobrevivió a tres nominaciones, sino que se “deshizo” de dos de sus enemigas dentro del juego: Analía y Fernanda Zapata. La Colo deja en Gran Hermano a una amiga como Carla, a un muchacho que le gusta como Pablo, y una enemiga declarada como Natalia. Afuera está su madre, y su novio Diego. Se la va a extrañar, sin dudas.

Analía tomó mate con su mamá

La Sala de Intimidad y Misterio brinda muchas de las sorpresas más conmovedoras a los chicos de la Casa. En este caso fue el turno de Analía Barrios quien recibió la visita de su mamá, con quien tomó mate con pastaflora. Luego de la emoción del primer momento, La Colo se preocupó por la suerte de Diego, su novio. “Decile que no se ponga celoso de Pablo, que es mi amigo”, fue una de las primeras cosas que dijo. “Aparte duermo con Matías, que es p…, es una mina más”, señaló. Su madre la aconsejó: “Tenés que ser fuerte, porque cuando vos llorás, yo lloro”.

Analía exige una decisión

Después del baile con Natalia, Pablo se encontró con un problema previsible: la cara de Analía. Molesta, fuera de sus cabales, la cajera lo llamó a un lado para hablar. “Tengo muchas cosas para decirte. Quiero pasar estos días de la mejor manera y para eso tengo que hablar con vos”, arrancó la Colo. “¿Dónde estuvo lo que cambió todo?”, quiso saber ella. “¿Qué cambió?”, repreguntó el galán. “Tu forma, tus limitaciones”, resumió ella. “Analizá la situación completa. Mi lugar es el peor de todos. Cambiá los roles y decime vos, en mi lugar, que harías”, buscó ayuda el carilindo. “Tomaría decisiones”, respondió contundente la cajera.

Declaración de amor

Después de pasar uno de los días más angustiantes en la Casa, sufriendo por la entrada de Natalia y el peligro de perder a Pablo, Analía decidió pasar del sufrimiento a la acción. Así fue como llamó al carilindo a la habitación de los Reyes y cuando estuvieron solos le mostró la sorpresa que le había preparado. Se trataba de un cartel debajo del almohadón que decía “te amo”. Al verlo, el galán no supo cómo reaccionar. Ella le dio un beso en la mejilla y se abrazaron cariñosamente. Cuando él se fue, ella se quedó sola, pensando y mirando fotos que sacó de su valija.

“Mi tiempo ya está”

Después del balde de agua fría que significó la nominación y la entrada de Natalia, Analía estaba esperando una charla con Pablo, y la charla llegó. “Ya no voy a ser la misma con vos”, se lamentó la cajera. “¿Por qué?”, se hizo el desentendido el galán. “La incomodidad, las miradas”, dijo ella en clara referencia a Natalia. “¿A qué te referís?”, disimuló el hincha de River. “Una persona que no tolero está de vuelta, y con alguien que quiero a full, que es todo”, confesó la Colo. “¿Qué tiene que ver?”, si hizo el tonto Pablo. “Nada”, se cansó ella, “mi tiempo ya está, me llevo lo mejor”, concluyó.

Analía no lo puede creer

Cuando todos compartían los sillones del living, esperando el contacto con Solita, Analía saltó con un dudoso “voy al baño”. Es que la recién venida Natalia ya se había ubicado muy cerca de Pablo, y hasta se pudieron adivinar algunas miradas entre ellos. Carla y Viviana creyeron comprender a la Colo, y la siguieron hasta el tocador. “Tratá de seguir con el juego, divertite”, le sugirió Vivi. Carla no supo hacer otra cosa que abrazarla. Más tarde, cuando se enteró que estaba nominada, la cajera exclamó al aire “¡Bingo!”, y agregó: “para mí es una suerte”, tal vez para encontrar algún desahogo.

El mal momento de Analía

Parece que no solo Diego sufre la ausencia de la asistente social. Analía, una de las más fuertes de la Casa, también se siente sola y hasta tuvo ganas de salir. “Me sentía muy acompañada por Fer”, les contó a Mauri y Carla. “No me iría, tal vez, pero siento que ya es diferente todo acá dentro y extraño a mi mamá”, les confesó. “Tengo que sacar de la valija cositas para darme fuerza que antes no necesitaba”, graficó la cajera, que después pasó varias horas sola en la habitación, con su osito de peluche y sus fotos, tratando de cargarse de afecto.

“Nunca me faltó nada de nada”

Tomaban mate Analía, Carla y Mauricio a la nochecita en el jardín, cuando la cajera de Banfield comenzó a hablar acerca de su familia y de la educación que recibió. “Gracias a ellos, nunca me drogué, nunca afané y tengo un trabajo digno”, afirmó La Colo. “Yo limpié en casas de familia, como mi mamá. No era que me faltara para comer, sino que quería tener mis cosas”, dijo. “Estar aquí es un regalo para mi mamá”, completó. Una chica que no reniega de sus orígenes. Esté bien o mal en la Casa, siempre se ocupa de resaltar los valores que le inculcaron.